Es el Madrid de Benítez

Sporting - Madrid

Autor: Nevski

Pre-partido

Después de tres semanas tocándome el banjo en el chalé que mis progenitores tienen en la sierra madrileña, volví a Madrid con una incipiente migraña agravada por el visionado del encuentro previo al que nos ocupa (el Barça de la bajona gana por la mínima a unos leones que parecían ocelotes tullidos). Mucho aburrido Doctor Jones, alguna lesión importante en el archienemigo y un tiro en la boca. Ceno cacahuetes salados con miel, ibuprofeno in, luces out y linkito a lo que de verdad importa en esta mierda de vida.

1ª parte

Salta el Madrid al césped del Molinón, precioso estadio mundialista allá por 1982, y ya tenemos la primera sorpresa de la tarde: Jesé titular en detrimento de James. La ciencia de Benítez insiste en el 4-2-3-1 que, aunque podría ser la cuenta atrás digna de un disléxico cualquiera, es un sistema táctico de gente que entiende de qué va el rollo.

Este dibujo apuesta por las rotaciones de los cuatro hombres de ataque, excelente idea a priori salvo cuando esos mismos cuatro se empeñan en jugar todos en la misma zona y meter muchos goles sin ni siquiera haber rozado el balón.

Y, lo que es peor, las posiciones de arranque sobre el campo no encajan con las mejores virtudes de los futbolistas elegidos ayer por RafaB: Jesé detenta, posiblemente, la mejor definición de cara a la portería de toda la plantilla pero no es un 9 para jugar de espaldas al arco y con dos tíos subidos a su chepa swag; Cristiano es un semidios pero ya no es aquel extremo izquierdo de ruptura veloz, recorte y latigazo de años atrás, su lugar ideal a día de hoy es el más cercano a la meta rival, rematando todo lo que se le cruce en el camino; Bale, la bestia parda de innumerables recursos para resolver encuentros, no es un 10 de carril central; e Isco, uno de los mayores talentos jóvenes del Universo de las Supercuerdas, desaprovecha todas sus bondades abocado a penar en una banda derecha que nadie parece querer ocupar.

Como mi conexión (ilegal) al enlace era tan infame como la realización de BeIN Sports (bonitos planos de la grada mientras los equipos atacan o tratan de sacar el balón jugado en defensa) poco puedo decir de la primera mitad. Intuyo que no fue tan eléctrica como la segunda, que había una sima oceánica en nuestro mediocampo (pocas veces se ha visto a un Kroos tan apático) incapaz de hacer una transición defensiva decente, facilitando los contraataques del rival y una fugaz charla táctica de Benítez a Casemiro. Cierto es que vi, en modo estroboscópico, a Varane y Modric sacando las castañas del fuego más de una vez cerca de nuestro área y a un Danilo distraído en defensa y carente de osadía en ataque, tal como le presuponemos.

Conclusión: voy a suscribirme a Yomvi esta misma semana.

2ª parte

Nuestros merengues favoritos empujan fuerte en el comienzo de la segunda parte mientras oigo balbucear a Robinson de fondo. Los chicos se lo están tomando en serio pero un buen centro desde la derecha sobrevuela el área madridista y va a caer, como no podía ser de otra manera, a la espalda de Marcelo. Un jugador local random cabecea al palo largo y Keylorsito ni la huele. Solo Dios, o la mirada de Iker desde su casa en Oporto, evitan el primer gol. El estadio y su afición ruge, regalándonos un sobrecogedor ambiente para los 45 minutos restantes. La Liga BBVA está de vuelta.

Benítez, que se ha manchado la ropa interior, llama a James y saca del césped a un enojado Jesé que no tarda en explicar, ya sentado en el banquillo, a un compañero el porqué de su intrascendente partido: “muya hente nuehtra arriba y así no puedo, muyayo”. El dibujo evoluciona hacia un lógico 4-4-2, que es precisamente lo que pedía el devenir de la primera mitad del encuentro. Más presencia en mediocampo y los dos bichos (Cristiano y Bale) arriba, libres para hacer lo que les salga de los huitos. Isco permanece en banda derecha y James ocupa la contraria, cosa que sigue sin convencerme, así que abro el congelador y me como un Drácula en homenaje a los caídos en las dos guerras mundiales.

Cuéllar, que es un señor que ocupa la meta del Sporting de Gijón, parece oponer seriamente a titular con la Selección Española visto el partido que se está cascando. Saca manos por todos lados y Cristiano se ocupa de fallar el resto. Y, cuando solo quedan veinte minutos para el final, a RafaB le da un aire así de costado y decide sacar al nuevo fichaje, Don Mateo Kovacic. Futbolista de enormes cualidades pero que no puedes esperar que te resuelva el partido de ayer por ciencia infusa y, menos aun, situándolo en la derecha para no sabemos bien qué. Consecuentemente Isco deja el campo y el Madrid ingresa en una vorágine de fútbol desesperado que busca la gesta heroica de ultima hora.

Pero ya es tarde y el trencilla decide que hemos visto suficiente. Dos puntos menos que nuestros rivales directos y unas cuantas dudas que Benítez ha de resolver cuanto antes. Es solo un partido, el inaugural, pero Rafa debe decidir si por primera vez en su carrera es él quien debe amoldarse a su plantilla y no al revés. Le tengo por un tipo pragmático e inteligente (de ahí el cambio táctico en la segunda mitad), un enfermo de este deporte y mi confianza en su potencial éxito no ha disminuido un ápice. Ayer el equipo jugó bien, solo le faltó un poco de suerte y, mientras tengamos en nuestras filas a Lukita, nada puede salir mal.

Post-partido

La migraña persiste, pegajosa y lacerante como la canción de las galletas Oreo. Me tumbo en la cama fantaseando con Coentrao #TheLegend: ¿habrá visto el partido mientras cenaba ensalada y se wasapeaba con el fisio para planificar su recuperación?, ¿estará de camino de vuelta de algún apestoso puticlub de carretera mientras se fuma un Lucky con la ventanilla bajada y canta a grito pelado el Night boat to Cairo de los Madness?, ¿Cuántas meretrices le acompañaran en el coche?… El humo azul del tabaco esboza espirales áureas sobre mi yaciente cuerpo desnudo que parecen hablarme de ciencia, números y geometría sagrada. Es el Madrid de Benítez.

4 Respuestas a “Es el Madrid de Benítez

  1. «[…] tan infame como la realización de BeIN Sports (bonitos planos de la grada mientras los equipos atacan o tratan de sacar el balón jugado en defensa)».

    Es un alivio saber que no soy el único al que lo desquicia la realización del fútbol. En Múnich, esta pretemporada, la televisión alemana interrumpió varias veces nuestro partido con el Tottenham para poner imágenes en directo de la llegada del autocar del Bayern al estadio (!!!). Lo de enfocar las gradas mientras un equipo intenta iniciar una jugada, ante la presión del contrario, ya es un clásico. Te quedas con la duda de si la salida lavolpiana habrá servido para algo, o si el contrario habrá robado el balón y estará enfilando, con intenciones aviesas, nuestra portería (mucho mejor guardada esta temporada que las anteriores, todo hay que decirlo). O como cuando un jugador corre con el balón por el extremo: la realización pasa a un «travelling» tan próximo, que no sabes si hay alguien desmarcado esperando el centro; en la final de Copa de 2011, la cámara se quedó por un instante con Di María, y por poco nos perdemos el homérico cabezazo de Cristiano. Pero, pensándolo bien, ¿no es esto lo que aporta, precisamente, la realización? Si uno pudiera ver el partido por la tele (o por Sopcast) como si estuviera en el estadio, mirando adonde quisiera y ubicando de un vistazo a todos los jugadores, ¿dónde quedaría la emoción? La realización te obliga a que te preguntes, mientras te muestra a Benítez levantándose y volvíendose a sentar, a Cristiano haciendo visajes, a Isco regateando (a cámara superlenta), la enésima repetición de aquél posible penalti o, en fin, a una chica en la grada, si estará pasando algo en el campo. Y la mayoría de las veces, claro, no está pasando nada.

    En cuanto al Madrid, su plantilla es aún mejor que la de la pasada temporada, ya juega con portero y Bale va a desatar la madre de todas las tormentas, de modo que yo estoy más tranquilo que Sean Thornton en Innisfree.

    • Antes de nada, darte las gracias por leerme y animarte a comentar 🙂

      En cuanto a tu comentario: estoy muy de acuerdo. Creo que algunos realizadores disponen de tantas cámaras que al final es perjudicial para el espectador si dicho realizador no es capaz de controlar sus «ansias creativas». La mejor realización es aquella en la que no se nota la mano del autor (te lo digo yo que, precisamente, tengo un Grado Superior en Realización Audiovisual por el CEV… o sea, nada de provecho XD).

      Y en lo que respecta al partido del Madrid pues, bueno, creo que es pronto para sacar conclusiones pero tengo mucha confianza en esta plantilla (hoy un poquito menos tras la marcha de Coentrao) y en Rafa Benitez. Hay materia prima para aspirar a todos los títulos siempre que nos respeten las lesiones.

  2. «La mejor realización es aquella en la que no se nota la mano del autor».
    Yo pienso exactamente igual. En el cine, puede haber excepciones, aunque el riesgo de estropear la película es grande (Orson Welles sólo ha habido uno). John Ford pensaba que la épica se mostraba mejor en planos largos, y esto, creo yo, encaja perfectamente con la realización de un partido de fútbol. Planos largos, picados (mejor desde lo alto del estadio: en el Bernabéu, las cámaras están demasiado bajas), que permitan ver el movimiento de los dos equipos al completo antes que los detalles de cada jugador: esto acabaría, de paso, con el culto al jugador individual, con sus nuevos cortes de pelo y sus botas personalizadas. Pocas repeticiones: reforzar en el espectador la sensación de «tiempo real». Y pocas otras tomas: si acaso, y en planos largos, al público. Pero, evidentemente, la tendencia es la contraria. Y yo he dejado de ver partidos del Madrid porque la realización me estaba cabreando demasiado.

    • Efectivamente, Orson Welles solo hubo uno. También nombras a John Ford, otro de los grandes… Obviamente el cine es una de mis pasiones y podría estar hablando horas y horas pero, y ahora centrándonos en la realización televisiva (de futbol), básicamente es como tú dices: queremos planos abiertos, que podamos ver a los jugadores, sus posiciones y sus desmarques, su juego táctico sin balón, si el dibujo que los entrenadores pretender plasmar en el campo se cumple o no, etc. Ese es el ideal, no la gestualidad, los tatuajes o los peinados de los futbolistas. Es cierto que, para no aburrir al espectador, deben combinarse diferentes tamaños de planos a lo largo de la realización con el objetivo de imprimir dinamísmo a la misma. Pero con un límite o, al menos, un propósito. Si por mi fuera, dejaría los planos supercortos solo para las repeticiones, combinados con la cámara lenta, que añade epicidad este deporte. ¿Campo, afición, entrenadores y demás? Solo en muy contadas ocasiones como parones del juego o motivadas por algo extraordinario como una bronca del técnico al futbolista, todo un estadio retumbando y apretando a sus jugadores… Ese tipo de cosas. El resto de los 90 minutos solo queremos ver una cosa: FUTBOL.

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